Manzhynik: el guardián helenístico del cañón de Şeytanderesi
Sobre la roca que domina el cañón de Şeytanderesi («Arroyo del Diablo»), a unos diez kilómetros de la costa mediterránea, se encuentran las ruinas de la poco conocida, pero arquitectónicamente expresiva, fortaleza de Mancınık Kalesi. El aparejo poligonal de sus muros es el sello de los maestros helenísticos, y la palabra griega conservada «οἰκοδόμος» (constructor) en una de las losas confirma sin lugar a dudas su datación. Se trata de un raro ejemplo de fortaleza de montaña de finales de los siglos III-II a. C. que ha llegado hasta nuestros días sin haber sufrido grandes reconstrucciones posteriores.
Historia de la fortaleza
Mancınık fue construida en la época helenística —probablemente en los siglos II-I a. C.—, durante el periodo de lucha por Cilicia entre los seléucidas, los ptolemaicos y los dinastas locales. La fortaleza controlaba uno de los senderos de montaña que unían la costa cerca de Silifke con la meseta interior de Tauro.
La primera prospección arqueológica sistemática del yacimiento la llevó a cabo en 1987 el arqueólogo turco Levent Zoroglu. Este documentó la planta, los restos de varias inscripciones y el tipo de mampostería. La mayoría de las inscripciones están muy borradas, pero la palabra griega «οἰκοδόμος» que se pudo leer confirmó el origen helenístico y la pertenencia cultural griega de los constructores.
Hay poca información fidedigna sobre los últimos habitantes de la fortaleza. Se supone indirectamente que la fortificación se utilizó también en la época bizantina, al igual que la mayoría de los fuertes montañosos de Isauria, pero no se han detectado grandes reformas que sean visibles en la mampostería. El nombre turco «Mancınık» significa «catapulta, trebuchet»; este nombre le fue dado por la memoria popular ya en la época medieval, cuando se había perdido el origen de la fortaleza.
Arquitectura y qué ver
Mampostería poligonal
El principal valor arquitectónico de Mancınık son sus muros, construidos con grandes bloques poligonales (poligonales) sin mortero. Esta técnica es característica de las fortificaciones helenísticas del Mediterráneo: los bloques se ajustan cuidadosamente entre sí, formando un muro resistente a los terremotos y a los socavones. Las secciones conservadas alcanzan varios metros de altura.
Torres y puertas
En la fortaleza se distinguen los restos de varias torres y de una entrada principal. Las proporciones concretas se han reconstruido solo parcialmente: las murallas se han desmoronado en gran medida y una parte significativa de la mampostería yace en el desprendimiento al pie de la roca.
Inscripciones
En una de las losas se conserva la palabra griega «οἰκοδόμος» —«constructor». Varias otras inscripciones están tan dañadas que, por el momento, no es posible leerlas. Esta es una situación típica de las fortalezas de montaña de la región: la epigrafía es la primera en sufrir los efectos del paso del tiempo.
Vistas del cañón La fortaleza se alza sobre un acantilado que domina el cañón de Şeytanderesi. Desde las partes superiores de las murallas se abre una amplia panorámica del desfiladero y de las laderas del Tauro; la ubicación no es casual: desde la roca se controlaba todo el camino.Datos interesantes
- El nombre turco «Mancınık» («catapulta») es una denominación popular tardía. El nombre antiguo de la fortaleza aún no se ha determinado.
- La mampostería poligonal sin mortero que se conserva en Mancınık se considera uno de los ejemplos más representativos de la técnica fortificativa helenística en Cilicia.
- El cañón de Şeytanderesi («Arroyo del Diablo») es, por sí mismo, un impresionante paraje natural con paredes casi verticales y flora endémica.
- Mancınık prácticamente no recibe visitas de turistas: no aparece en la mayoría de las guías turísticas de Mersin, lo que la convierte en un lugar para los estudiosos de la historia local más decididos.
- La palabra griega «οἰκοδόμος» en una de las losas es, de hecho, la «firma» del constructor, algo poco habitual en las fortalezas antiguas.
Cómo llegar
La fortaleza se encuentra en el distrito de Silifke, en la provincia de Mersin, con coordenadas 36°31′ N, 34°03′ E, a unos 10 km de la costa mediterránea. Desde la carretera D400 hay que desviarse hacia los pueblos del interior y seguir por un camino de tierra hasta el cañón de Şeytanderesi.
Campamento base: Silifke (unos 20-25 km). Es difícil llegar sin alquilar un coche: no hay transporte público que vaya directamente a la fortaleza. Desde el pueblo más cercano hasta las ruinas hay que subir a pie por un sendero pedregoso que requiere precaución. Es recomendable ir con un GPS y un mapa sin conexión descargado de antemano.
Consejos para el viajero
La mejor época es de marzo a mayo y en octubre. En verano, la roca y el sendero se calientan mucho y prácticamente no hay sombra. En invierno pueden producirse lluvias y el cañón puede desbordarse temporalmente.
Es obligatorio llevar botas de trekking resistentes, al menos 1,5 litros de agua por persona y un gorro. Si vas sin guía, avisa a alguien de la ruta: la cobertura en el cañón es inestable.
No toques la mampostería ni intentes levantar los fragmentos de bloques caídos: incluso un desplazamiento cuidadoso de una piedra poligonal puede alterar la estabilidad de las adyacentes. Respeta las inscripciones: son frágiles y se borran rápidamente con el roce.
Es conveniente combinar la visita a Mancınık con la visita al castillo de Silifke y a las cuevas de Cennet ve Cehennem: los tres lugares se encuentran en un radio de 25-30 km. Para quienes deseen ver una fortaleza helenística poco común y sin tocar por el turismo, la excursión a Mancınık será un auténtico descubrimiento.