Euromus: uno de los mejores templos antiguos de Turquía
En un bosquecillo de pinos entre las localidades de Selimiye y Milas, en la provincia de Muğla, justo al borde de una antigua carretera, se abre de repente ante nuestros ojos un espectáculo por el que muchos vienen aquí expresamente: el templo de Zeus Lepsinos (Lepsynos), uno de los templos antiguos mejor conservados de toda Turquía. Dieciséis columnas con capiteles, un entablamento parcialmente conservado, el ritmo definido del orden corintio a la luz del sol matutino: Euromos deja la impresión de ser un yacimiento antiguo casi intacto, sin multitudes, colas ni ruido. Y todo ello a solo 12 km al noroeste de Milas, en la ruta entre Bodrum y Afrodisias.
Historia y origen
Euromos (o Euromos) es una antigua ciudad caria. Según la tradición, fue fundada por Euromos, hijo del gobernante cario Idris. Los datos arqueológicos indican que el asentamiento existe aquí al menos desde el siglo VI a. C.: fragmentos de terracota y de cerámica arcaica confirman esta datación. La ciudad estaba situada a los pies del monte Grium, paralelo a la cordillera de Latmos.
En la época helenística, Euromus formaba parte de la Liga de Crisaorio, una confederación de ciudades carias, y gozaba de influencia. A partir del siglo II a. C. acuñó su propia moneda, y esta acuñación se prolongó durante casi cuatro siglos, hasta el siglo II d. C. Tras la conquista romana, la ciudad pasó a formar parte del conventus de Alabanda y siguió habitada hasta la época tardorromana.
La construcción principal de Euromus es el templo de Zeus Lepsinus, construido en la época del emperador Adriano (siglo II d. C.). El epíteto «Lepsinus» se remonta al nombre anterior del asentamiento: Lepsimandos. Según los datos disponibles, el templo se erigió en el lugar de un santuario más antiguo; la parte conservada es un pseudodíptelo de orden corintio con dieciséis columnas en pie. Muchas columnas llevan inscripciones: los nombres de los ciudadanos y magistrados que financiaron su instalación (uno de los primeros ejemplos históricos de patrocinio «nominativo» de la arquitectura pública).
En 2021, una expedición turca dirigida por Abuzer Kızıl anunció el hallazgo de dos estatuas de mármol de unos 2500 años de antigüedad y una inscripción. Una de las estatuas representa una figura masculina desnuda, la segunda, una figura con una coraza de cuero y una falda corta; ambas sostenían leones en sus manos. Estos hallazgos apuntan a un santuario arcaico aún por descubrir.
Arquitectura y qué ver
Templo de Zeus Lepsinus
El edificio principal es un pseudodiptér con 6×11 columnas en el perímetro (inicialmente 36 columnas). A día de hoy se conservan dieciséis columnas junto con capiteles de orden corintio, algunas de las cuales sostienen el entablamento. También se han conservado amplios fragmentos de la cella. Varias columnas no presentan acanaladuras, lo que es un indicio típico de que la construcción no se completó por completo. En los fustes de varias columnas se pueden leer dedicatorias epigráficas de los ciudadanos de la ciudad.
El teatro, el ágora y las murallas
Detrás del templo, en lo profundo de la arboleda, se esconde un teatro —pequeño, de la época romana, con gradas parcialmente cubiertas de césped—. También se distinguen los contornos de la ágora, los cimientos del bouleuterion, los restos de la muralla defensiva y de varios edificios públicos. Estas zonas son menos visitadas por los turistas, y para llegar a ellas hay que recorrer un sendero a través del bosque.
Tumbas rupestres de Caria
En las rocas cercanas a la ciudad se conservan las tumbas rupestres de Caria, sepulcros típicos de la región con fachadas excavadas en el acantilado. Ofrecen una idea de la tradición funeraria prehelenística de Caria.
Datos curiosos y leyendas
- El templo de Zeus Lepsinus es uno de los tres templos antiguos mejor conservados de Turquía, junto con el templo de Atenea en Afrodisias y el templo de Aizanoi.
- Las columnas sin estriado son una característica poco común: esto significa que la construcción del templo nunca se completó del todo, y parte de las columnas quedaron con los fustes lisos.
- Los nombres de los ciudadanos grabados en las columnas convierten al templo en una especie de «lista de patrocinadores» de la época de Adriano. Entre ellos se menciona a un tal Menecrat, posiblemente el principal donante de la reconstrucción.
- El nombre «Lepsinos» se remonta a una denominación anterior de la ciudad: Lepsimandos. Este es un ejemplo de cómo el nombre local cario se conservó en el epíteto del dios griego.
- En 2021, arqueólogos turcos anunciaron el hallazgo de dos estatuas de alrededor del año 500 a. C. con figuras que sostienen leones, lo que apunta a un santuario arcaico aún sin excavar bajo las ruinas romanas.
Cómo llegar
Euromos se encuentra a 12 km al noroeste de Milas y a 4 km al sureste de Selimiye, en la provincia de Muğla. Coordenadas GPS: 37.374, 27.675. El aeropuerto más cercano es el de Bodrum (BJV, Milas-Bodrum), a unos 25 km. Desde Bodrum hasta Euromos hay menos de una hora en coche por la carretera D-330.
La señal de «Euromos» se ve bien directamente desde la carretera principal. El aparcamiento es pequeño, pero siempre hay sitio. Transporte público: el dolmuş Milas — Selimiye pasa junto a la excavación, parada a petición. Es recomendable combinar esta ruta con una visita a Caria: Labraunda (otro santuario) — Euromos — Iasos — Stratonikeia.
Consejos para el viajero
La mejor época es la primavera y el otoño. En verano, entre los pinos hay sombra y hace relativamente fresco, pero con el calor del mediodía es mejor llegar por la mañana. En invierno el yacimiento está abierto, pero cuando llueve los senderos de tierra pueden estar resbaladizos.
La visita al templo en sí dura entre 30 y 40 minutos; el recorrido completo por el recinto (teatro, ágora, tumbas) dura unas 1,5 horas. Se recomienda llevar calzado con suela antideslizante; el agua y un gorro son imprescindibles. En el recinto hay una modesta caseta-taquilla, pero no hay cafetería en la propia entrada; los restaurantes más cercanos se encuentran en Selimiye y Milas.
A los fotógrafos les conviene llegar al atardecer: el sol se cuela entre las columnas desde el oeste y el fondo de pinos crea siluetas especialmente bonitas. A los amantes de la epigrafía les recomendamos imprimir con antelación un plano del templo con la ubicación de las inscripciones: es fácil pasar por alto muchas dedicatorias si no sabes dónde mirar.